Información para el Paciente

El transplante de órganos y tejidos constituye una disciplina nueva en el mundo. De hecho, la mayor parte de su desarrollo ha ocurrido en los últimos 30 años. Sin embargo, ya ha dejado de ser una actividad experimental para constituirse en parte básica del armamentario terapéutico disponible en la actualidad para el tratamiento del paciente con insuficiencia terminal de un órgano.

En el caso de enfermos con insuficiencia renal, el transplante ofrece significativas ventajas en lo que se refiere a sobrevida y, de modo particular, a calidad de vida de los pacientes, cuando se compara con otras terapias de reemplazo. En quienes necesitan un transplante de hígado o de corazón, esto implica la única posibilidad de supervivencia del enfermo.

Los avances tecnológicos y la capacitación de profesionales en el área hacen que cada vez los resultados obtenidos sean mejores. A su vez, el número de enfermos que necesitan de tal procedimiento, aumenta día a día. Infortunadamente, esta demanda no se puede suplir de manera adecuada por un factor de crucial importancia: la escasez de órganos.

Este no es un problema exclusivo de nuestro país. De hecho, en todo el mundo se hacen esfuerzos a fin de mejorar la oferta de órganos para transplante, como la utilización de órganos provenientes de animales. Esto, si bien es promisorio, no deja de ser una posibilidad a largo plazo.

La creación de conciencia en la población de la importancia y la bondad de donar órganos y tejidos es una de las acciones más importantes a desarrollar. En realidad una comunidad conciente de esto, es un pilar fundamental para las instituciones y profesionales dedicados a esta actividad.

En este artículo se pretende dar una información general sobre la actividad de transplantes. Además se responderá a los siguientes interrogantes: ¿Qué enfermos necesitan de ese procedimiento?. ¿Cómo se hace?. ¿Cuáles son sus resultados?. Se hará particular énfasis en la donación de órganos, PARA QUE LA VIDA CONTINUE.

HISTORIA DE LOS TRANSPLANTES EN COLOMBIA

Los primeros transplantes que se efectuaron en nuestro país, hace un poco más de 20 años, fueron los de riñón. En la medida en que la diálisis, que es una forma artificial de reemplazar parcialmente las funciones del riñón, se volvió disponible para un grupo cada vez mayor de la población, se aumentó la necesidad del transplante renal como la mejor alternativa para estos pacientes. Las instituciones de salud entendieron este proceso y estimularon el desarrollo de grupos de transplante renal, de manera que, en la actualidad, se puede efectuar este procedimiento en cuatro de las más importantes ciudades del país.

Los transplantes de hígado y corazón empezaron en la década pasada. Sin embargo, son procedimientos de alta complejidad y con grandes exigencias en cuanto a infraestructura institucional, logística, recurso humano y tecnológico. Por esta razón, los esfuerzos realizados han venido a fructificar en los últimos años. A la fecha, existen grupos de transplante hepático en Cali y Medellín y de transplante cardíaco en Cali, Medellín y Bogotá.

ENFERMEDADES QUE INDICAN UN TRANSPLANTE

Las causas por las cuales un paciente requiere el reemplazo de un órgano para sobrevivir son múltiples y dependen del órgano en particular y de la edad de presentación de la enfermedad.

Riñón: En los niños las causas más frecuentes de Insuficiencia Renal Terminal son las malformaciones congénitas. En los adultos, esta entidad puede aparecer como complicación de la hipertensión arterial, la diabetes mellitus o los diversos tipos de glomerulonefritis. Infortunadamente, en la mayor parte de los casos la enfermedad progresa sin dar mayores síntomas y, cuando la persona consulta, la función renal ya se ha deteriorado de manera importante, lo que hace obligada la diálisis como tratamiento inicial, hasta que el enfermo tenga la posibilidad de un transplante.

Hígado: En el grupo pediátrico la enfermedad que con más frecuencia lleva a un transplante es la atresia (malformación) de las vías biliares, aunque también están las enfermedades metabólicas, de rara ocurrencia.

En los adultos, la cirrosis es la causa más común. Sin embargo, en contra de la creencia popular, no todos los pacientes llegan a este estado por consumo excesivo de alcohol. Hay una larga lista de enfermedades que pueden llevar a cirrosis, como las enfermedades colestásicas o como complicación de hepatitis virales. También se pueden beneficiar de un transplante los enfermos con falla hepática fulminante o algunos tipos de tumores hepáticos.

Corazón: El transplante está indicado en pacientes con enfermedad cardíaca terminal en los que no haya posibilidad de otra terapia. Las entidades que más frecuentemente llevan a falla terminal son las cardiomiopatías, la cardiopatía isquémica, las lesiones valvulares, y en los niños, las cardiopatías congénitas.

PROCEDIMIENTO

Inicialmente el paciente es sometido a una serie de exámenes para determinar la causa de su enfermedad terminal, su pronóstico, la necesidad del transplante y los problemas que podrían dificultar la realización del procedimiento. Al terminar este protocolo de evaluación se discute el caso en una junta en la que participan profesionales de las diferentes áreas relacionadas con el transplante y se define la realización del mismo. Tanto el paciente como su familia son informados del pronóstico, los riesgos, complicaciones, seguimiento y calidad de vida. Igualmente se instruye al enfermo sobre la necesidad de continuar con un control médico permanente con el fin de mantener su salud y bienestar.

Una vez que se determina que un paciente necesita de un transplante, el paso que se debe seguir es la obtención del órgano adecuado. Para el caso del transplante renal, el órgano se puede obtener de un donante vivo relacionado (esto es, de un familiar que en forma voluntaria permite la extracción de uno de sus riñones) o de un donante cadáver. Infortunadamente, sólo 10% a 15% de los enfermos en diálisis tienen un donante vivo apto. Entre 85% y 90% necesitan un riñón de donante cadáver.

Los transplantes de hígado y corazón exigen de un donante cadáver. Aunque se puede utilizar una parte del hígado de un familiar para implantarlo a un niño, la experiencia con este método, a nivel mundial es aún precaria.

Luego que se realiza la cirugía de extracción de los órganos, éstos se conservan en una solución especial a 4°C. El corazón se debe implantar en un tiempo máximo de cuatro horas, el hígado en no más de 12 horas y los riñones pueden durar hasta 36 horas.

La selección de los receptores de hígado y corazón depende de tres factores: el grado de urgencia, la compatibilidad de grupo sanguíneo y el tamaño de la persona (peso y talla). Para escoger los receptores renales se analizan los tejidos del donante y se comparan con todos los pacientes que se encuentran en lista de espera, con un grupo sanguíneo compatible. Cada riñón se implanta a un receptor diferente.

Los tiempos tan cortos para conservar los órganos a trasplantar (1 corazón, 1 hígado, 2 riñones) en óptimas condiciones, hacen que varios procedimientos se deban realizar de manera simultánea; para ello es necesario contar con una muy buena infraestructura institucional y así poder alcanzar el resultado esperado: LA SUPERVIVENCIA DE CUATRO ENFERMOS A PARTIR DE UN SOLO DONANTE.

De igual manera se extraen otros tejidos como córneas, hueso, piel, con los que se ofrece recuperación funcional a gran cantidad de pacientes.

RESULTADOS

Se miden en términos de sobrevida a cinco años. En el suroccidente colombiano, después de 15 años de trabajo en transplante renal, la sobrevida global de los pacientes y de los injertos (órganos trasplantados) está en 92% y 89% respectivamente. Estas cifras son comparables con las estadísticas mundiales. Los transplantes de hígado y corazón empezaron en la región hace un año, con buenos resultados hasta el momento. En trasplante hepático se ha alcanzado sobrevida del paciente de 70% a 3 años. En trasplante cardíaco la sobrevida es de 80% a 3 años.

Por otra parte, la calidad de vida del paciente transplantado mejora considerablemente, lo que le permite reintegrarse a su vida familiar, laboral y social.

Nuestros Especialistas

Trasplante Renal

Luis Armando Caicedo R. M.D.
Jorge Iván Villegas M.D
Juan Guillermo Posada M.D.
Liliana Mesa M.D.
Johanna Schweineberg M.D.
Jaime Manuel Restrepo M.D.
Manuel Duque Galán M.D.

 

Trasplante Hepático

Luis Armando Caicedo R. M.D.
Jorge Iván Villegas M.D
Diego Jiménez M.D.
María Teresa Agudelo M.D.
Fernando Bermúdez M.D.
Clímaco Muñoz M.D.
Carlos Andrés Vidal Perdomo M.D.
Luis Fernando González M.D.
Fredy Ariza Cadena M.D., M.Sc.
Otoniel Franco Agredo M.D.
Raúl E. Astudillo M.D.

 

Trasplante Cardíaco

Eduardo Alberto Cadavid A. M.D.
Martha Giraldo M.D.
Juan Esteban Gómez M.D.
Noel Flórez M.D.
Pastor Olaya. M.D.
Jaiber Alberto Gutiérrez. M.D.
Raúl Pérez M.D.

 

Trasplante de Médula Osea

Joaquín Rosales

 

Coordinación de Trasplantes

Fátima Jurado M.D.
Harold Cortés M. M.D.
Alex Castro M.D.

 

Administracción

María Cristina González
Darly Arango
Viviana Escobar L.