Enfermedades Vasculares

Hemorragias cerebrales espontáneas

Comúnmente conocidas como “derrame cerebral”, son producidas por la ruptura de un vaso sanguíneo arterial dentro del cerebro o adyacente a él. La hemorragias pueden se de dos tipos: intracerebral y subaracnoidea .

La causa principal de las hemorragias intracerebrales es la hipertensión arterial. Suele presentarse con un dolor de cabeza de aparición súbita acompañado de pérdida de conciencia o no, con algún grado de alteración de la fuerza o sensibilidad de algún lado del cuerpo, alteración del lenguaje, dificultad para la marcha o torpeza en las manos. Muchas veces puede haber vómito y el paciente puede tornarse cada vez más dormido. El diagnóstico se hace mediante la realización de una tomografía axial computadorizada. Estas hemorragias muchas veces no requieren cirugía ya que el volumen de sangre es poco y los sitios donde se ubican son muy profundos en el cerebro y puede ocasionarse más daño con la cirugía que con la enfermedad. Cuando el coágulo es grande y está causando compresión del cerebro y el paciente está evolucionando hacia el coma, se puede considerar la posibilidad de realizar un drenaje por medio de cirugía para salvar la vida del paciente, aunque el porcentaje de mejoría de las funciones cerebrales lesionadas por el sangrado, es mínimo. En todos los casos, uno de los pilares más importantes del tratamiento es el control de la presión arterial, que, en todos los casos, se encuentra muy elevada.

Otras causas de hemorragia intracerebral son por malformaciones en los vasos sanguíneos o por degeneración de los mismos.

La hemorragia subaracnoidea se presenta muy frecuentemente por la ruptura de un aneurisma cerebral, que es una dilatación anormal de una arteria dentro del cráneo y que se rompe en un momento dado. No es claro cuanto tiempo toma una lesión de estas en formarse. Algunas veces, alrededor de una semana antes de su ruptura el paciente refiere un dolor de cabeza muy fuerte, como nunca antes lo había sentido, acompañado de molestia a la luz. Muchas veces pasa como una migraña. El momento de ruptura se presenta como un dolor de cabeza explosivo, súbito extremadamente intenso, que limita los movimientos del cuello por dolor, se acompaña de vómito, molestia a la luz, que no mejora con el paso de las horas. La ruptura de un aneurisma muchas veces causa la muerte de manera inmediata. El paciente debe hospitalizarse. El diagnóstico de la hemorragia se hace por medio de una tomografía computadorizada cerebral. Se debe realizar una panangiografía cerebral para diagnosticar el aneurisma. En dicho examen, se punciona una arteria femoral (en la ingle), se introduce un catéter hasta la cabeza y se inyecta un medio de contraste para dibujar las arterias del cerebro. Otra alternativa diagnóstica es realizar un AngioTAC, el cual se realiza en 5 minutos, ahorra tiempo y se pueden observar las arterias en 3 dimensiones y desde distintos ángulos. Es un estudio bastante confiable y se ha convertido en una herramienta muy útil en la planeación de cirugías de aneurisma de urgencia.

El tratamiento estándar de un aneurisma cerebral roto es la intervención quirúrgica urgente. El paciente se lleva a la sala de operaciones, se realiza una craneotomía (un orifico en el cráneo) y se ocluye el aneurisma con un clip de titanio. El paciente se traslada a la unidad de cuidados intensivos (UCI) para vigilar y controlar su estado neurológico. En la UCI , el paciente puede durar un tiempo promedio de entre 3 y 15 días, según la evolución.

En ocasiones, cuando la persona está en muy malas condiciones, en coma y con signos de inflamación cerebral severa, no se realiza intervención quirúrgica abierta al ingreso. Se hospitaliza en cuidados intensivos y, si el estado del paciente lo permite, se realiza el tratamiento del aneurisma por dentro de las arterias (tratamiento endovascular). El procedimiento es igual a la panangiografía cerebral, y, a través de la misma vía se introducen unos espirales metálicos que taponan el aneurisma. La Fundación cuenta con la infraestructura necesaria para realizar ambos procedimientos.

Una vez el paciente logra estabilizarse y pasan las primeras 72 horas, sobreviene un segundo período crítico de 10 días en los cuales las arterias del cerebro empiezan a cerrar su diámetro, fenómeno conocido como vasoespasmo. Durante este período de tiempo existe un alto riesgo de muerte y otras complicaciones como el infarto cerebral. La mayoría de las veces, así se haya dado todo el tratamiento necesario el vasoespasmo aparece, algunas veces pasa inadvertido y otras causa los problemas enunciados anteriormente.

Nuestros Especialistas

Neurocirugía

Ernest Senz M.D.
Fernando Velásquez M.D.
Juan Alfonso Uribe M.D.
Javier M. Lobato Polo M.D.
Alberto Leon Rosero Guerrero

 

Neurología

Yuri Takeuchi Tan M.D.
Jorge Luis Orozco Vélez M.D.
Jairo Quiñonez